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Archive for 17 abril 2010

      Con aciertos y fracasos, Internet, avanza a gran velocidad. Algunos analistas han estimado que el número de personas que utilizan la red se dobla cada año y la creación de web sites cada 53 días. Pero en America Latina ¿Cuántos de estos sitios logran constituirse como efectivos canales de comunicación? y ¿Cuántos se vuelven excluyentes?.

      Son tantas las voces que exigen sumarse al proyecto de la Sociedad Informacional, que exigidos internautas tercermundistas adquieren dominios por doquier, sin siquiera modificar sus modos de comunicar. El caso de las organizaciones es algo más penoso, pues teniendo Web no son capaces de transformar sus arcaicas estrategias de comunicación.

      Fiel al usuario, no le achacaré más culpa que su carácter influenciable y afán figurativo, que muchas veces no bastan para perseverar frente a las trabas que impone Internet a este lado del mundo. Me refiero a las dificultades que Miquel de Moragas clasifica como: de acceso a las tecnologías; culturales, sociales y comunicativas; y tecnológicas, que aún existen en nuestro continente.

       Sí, seré tajante con quienes ostentan el poder: las grandes potencias tecnológicas que nos han convencido de los alcances infinitos de Internet. Como habitante del Tercer Mundo, me parece contradictorio el hecho que organizaciones internacionales, sabiendo que se dirigen a interlocutores con retraso tecnológico, ocupen software y hardwares, tan de punta que ni siquiera pueden adaptarse a las computadoras que circulan masivamente en la zona.

      Instituciones que sin duda “no piensan en términos de sociedad de la información, sino en términos de sociedad tecnológica y competitiva, en términos de sociedad de los bits[1]. Cuantas veces este subusuario, poseedor de una computadora de oferta y cliente de un  servicio de Internet lento y costoso, ha sido victima del colapso de su humilde aparataje. La suma de esos contratiempos dice mucho.

      Jacobs Nielsen, contribuye a este reclamo con un interesante catálogo donde podemos encontrar algunos de los errores más comunes en la construcción y diseño de los sitios Web. A mi modo de ver, faltas que nos continúan incomunicando, segregando y negando nuestra propia racionalidad e identidad como de costumbre.

      Exceso de páginas emergentes, imágenes animadas y textos activos, enlaces inútiles; informaciones esparcidas por toda la pantalla; dominios interminables y la imposición de password a las informaciones disponibles; se suman a la lentitud, tiempo de acceso y riesgos de interrupción propios de la Internet al sur del mundo.

      No es extrañarse, entonces, que los latinoamericanos seamos los primeros en lamentarnos por el fin de la comunicación real, directa, de persona a persona, como señala José Saramago, y anhelemos volver a lo primitivo. Aunque, eso signifique perder una gran oportunidad que se nos ofrecía como medio de comunicación para la resistencia de nuestros pueblos.


[1] De Moragas, Miquel (2004), Internet: Facilidades Tecnológicas, Dificultades de Comunicación, En Portal de la comunicación. Aula abierta | Lecciones básicas. Pág. 10. Versión Digital.

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      Quizás mi apreciación sea compartida, quizás no. Por estos días, Chile, parece un país acéfalo. Irónico, teniendo en cuenta que quien nos gobierna es uno de los hombres más ricos del mundo, un estandarte del poder y el capitalismo, modelo cuya bandera de lucha es la concentración de todo, del poder y el capital.

      En medio de lo desconcertante que fue el triunfo de este líder derechista y el choc causado por el terremoto, perdimos todo rastro de la huella identitaria que debía emerger de nuestra nueva oposición.

      En política nada es como se ve y por eso suponíamos que el publicitado conclave de la Concertación nos ayudaría a identificar a esta nueva fuerza opositora. Más que entregar propuestas de reconstrucción post terremoto, guardábamos la secreta esperanza de conocer el nuevo liderazgo que interpelaría al poder oficial durante los próximos cuatro años.

      Per la Concertación volvió a ser sorda. Ni siquiera Camilo Escalona aprendió del impass que sufrió cuando algunos rebeldes intentaron enajenarlo de la vida pública. A cambio, optaron por exaltar la figura de sus cuatro ex presidentes, lo que nubló aún más el panorama .

      Sujetos que gobernaron Chile con relativa probidad, hablaron más fuerte que nunca, más unidos que nunca, como un gran escudo, detrás del cual no existe nada, porque la Concertación sigue estando desconcertada. Aún peor, lo seguirá estando, mientras entienda que no bastan los liderazgos fuertes, cuando el verdadero progresismo exige representatividad.

      Con un dejo de resignación, esperábamos ver en la primera linea a Tohá, Rossi, Diaz oLagos Weber, pero estuvieron detrás, donde han estado siempre y parece, se quedarán. De aquel poder político, que como sea que halla sido, se reveló a la opresion, queda poco. Temen a la confrontación interna, rehullen la autocritica y sensuran el pensamiento moderno e inclusivo que reniega, en hora buena, de la política tradicional.

      A mi modo de entender, resultan dos reflexiones básicas de lo anterior: el actual gobierno carece de liderazgo, pues parece que aún nos gobernara la Concertación. Mucho más después que se le ocurriera exhibir el poderío simbólico de sus viejos estandartes, validando a quienes ven al nuevo Presidente como un soldadito de plomo; y por otra, una Concertación conservadora y egoísta que no se compromete ni apoya nuevos liderazgos, ignorando a quienes le exigen mayor representatividad.

      ¿Qué queda para los ciudadanos? con una coalision opositora que se dice liberal, cuando no lo es y no lo será mientras siga liderada por estos dinosaurios. ¿Acefalia en el poder y en la oposición?.

      Un país que conserva todo aquello que alguna vez sirvió, fracasó o causó daño y se niega a dejar la política pactada atrás, no es un país que avanza. Trabajar para consumir, es lo que nos espera y eso es transitar por un camino empantanado.

Referencias:

El cónclave de la Concertación, minuto a minuto ; Poca autocrítica en el cónclave de la Concertación;“Exigimos ser consultados para poder explicar nuestra posición sobre tareas futuras”;El cónclave de la Concertación

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Por Lorena Mancilla P.

Una de las cualidades del periodismo, que bien puede deshumanizarlo o convertirlo en uno de sus principales atractivos es su capacidad para abstraerse de la realidad y observarla desde un margen ficticio e imaginado. Un contexto que impone al periodista un feedback mezquino entre él y el público, que siempre estuvo enajenado. En medio de la profunda crisis por la cual atraviesa la profesión , resulta válido cuestionar dicha posición de privilegio.

 No compartimos el radicalismo que proyecta la vida humana futura sólo a un plano online, pero reconocemos en la Web 2.0 una rica fuente de enseñanza para el futuro de nuestra profesión. Es la Web quien le ha ofrecido, al periodismo, un espacio generoso que lo insta a conocer y valorar a la audiencia, porque “una de las ventajas de los contenidos online es que disponen de la capacidad de analizar lo que sus visitantes realizan y conseguir información acerca de sus usos y preferencias”[1].

El golpe ya no es merito del periodista, sino de un público que lo presiona y exige marcar su propia pauta noticiosa, a través de lo que llamaremos la Agenda Setting de la audiencia, donde “el papel tradicional del editor queda totalmente trastocado y pierde poder en el negocio de la organización y jerarquización de la información, en un entorno donde ya no deciden que exponer y que ignorar”[2]. Un rasgo del ciberperiodismo que viene a socavar el concepto de noticia y cuestiones ligadas a él como: la inmediatez, la información como mercancía aislada, conclusa (al contrario de lo que podriamos llamar noticia beta) e indiferente del contexto. Asuntos que a continuación veremos muy someramente.

                  La construcción de la cibernoticia ignoró criterios básicos como la relevancia, novedad, proximidad, etc., para estructurarse en base a cuestiones como el acceso, consumo e interacción. A través de los medios digitales, “las historias tendrán que preocuparse por el usuario; el contexto que se entrega mediante la oferta de medios que se agregan al relato central y finalmente, su potencial comunicativo”[3]. La enseñanza, según nosotros, es que la gente resultó mucho más innovadora, contingente, sensacional y rica en contenidos de lo que algún día el periodismo pensó.

               Por otra parte, la importancia del contexto trasformó el proceso finito de la noticia en un ciclo continuo que derribó la exclusividad de la pirámide invertida dando paso a una constituida de manera horizontal, donde “cualquiera de las áreas involucradas es tan importante como los datos iniciales”[4], evitando una jerarquizacion editorial de las noticias basada en la relevancia periodística o mediática de los hechos.

      La nueva figura vino a revelar que “los criterios usados por los periodistas para ordenar la información no necesariamente eran los mismos que los de los lectores”[5] y se ha convertido en otra “técnica liberadora para los usuarios…que pueden navegar las noticias siguiendo sus propios patrones”[6].

 Creemos que todo lo anterior deja una reflexión básica al periodismo actual: el no dejarse obnubilar sólo por incorporar modalidades digitales a los contenidos tradicionales, sino detenerse y vincularse más activamente con la audiencia, dejando ese rol poco productivo de mero observador.

 


 

[1] Camus, Juan Carlos (2009), “Tienes 5 Segundos”. Pág. 27.

[2] Cobo, Cristóbal (2007), “Planeta Web 2.0”. Editorial FLACSO, México. Pág. 29.

[3] Camus, Juan Carlos (2009), “Tienes 5 Segundos”. Pág. 15

[4] Camus, Juan Carlos (2009), “Tienes 5 Segundos”. Pág. 31

[5] Camus, Juan Carlos (2009), “Tienes 5 Segundos”. Pág. 32.

[6] Camus, Juan Carlos (2009), “Tienes 5 Segundos”. Pág. 32.

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